En el 1989 se pensaba que en Francia se produciría una gran celebración con actos populares y políticos y con publicaciones de intelectuales e historiadores, aportando datos y estudios, sobre ese gran acontecimiento que cumplía 200 años, y que representaba, para la cultura europea e incluso mundial, un gran avance, tanto, como para situar en esta fecha, el comienzo de una nueva época histórica, LA EDAD CONTEMPORÁNEA, porque con ella se sentaron las bases de la democracia moderna, basada en el principio de la soberanía popular, y este acontecimiento, a celebrar, era la Revolución francesa.
Los franceses siempre han sido muy dados a la autoalabanza y a la exaltación de todo lo suyo, aunque analizado, tengan más sombras que luces, todo lo contrario que los españoles, que casi desprecian al/los protagonistas de algún acontecimiento, cuando a este se le exalta, reconociendo su importancia. Nada extraño tiene que algunos, que se dicen intelectuales, tengan complejo de ser españoles y se sientan frustrados por no haber nacido en Francia, como el conocido director de cine español, que tras recibir el Premio Nacional de Cinematografía del 2015 dijo: «Nunca me he sentido español. Ni cinco minutos de mi vida». Pero eso sí, había recibido cuatro millones en subvenciones, que no rechazó.

Sin embargo, esta actitud que no era una novedad, parece que se encuentra dentro de las características propias del «ser» español. En el s. XIX, los que se decían cultos, se arrogaban ser afrancesados, a los que Antonio de Capmany, un catalán intelectual, que entró, a los 18 años, en el Regimiento de Dragones de Mérida, y que formó parte de la Corte de Cádiz, los calificó de «fastidiosa turba de sabihondos, ideólogos, filósofos, humanistas y politécnicos».
Pero ¿por qué los expertos, e historiadores rechazaron el conmemorar esa «tan importante fecha» de la «gran hazaña», de crear una situación social nueva, con la Revolución francesa? La respuesta la encontramos en la descripción de la Wikipedia de este acontecimiento: «La Revolución francesa fue un conflicto social y político, con diversos períodos de violencia, que convulsionó la Francia »
Entre lo que se encuentra, aunque siempre lo han ocultado, lo que se ha definido como «el primer genocidio moderno de la Historia». Las «columnas infernales», bajo el mandato del general Louis Maríe Turreau, exterminaban a todos los que no les apoyaran, y mandó que: » cualquier refractario, sea mujer o niño tiene que ser pasado a espada».

«Mi intención es prender fuego a todo y conservar sólo los puntos necesarios para establecer nuestros acantonamientos adecuados para el aniquilamiento de los rebeldes». La represión duró tres años, matando a más de 200.000 personas, que en aquella época de menor demografía, era una cantidad enorme, por lo que muchos historiadores consideran «la matanza de La Vendée» (región entre Nantes y la Rochelle) como el primer genocidio moderno de la Historia.
Así es que por este y otros hechos, no era, con la mentalidad actual, adecuado, el recordar un acontecimiento, que hundiría el inventado «prestigio francés».
No sería sólo ese hecho. Por donde han pasado los franceses, han ido acaparando poder y sobre todo riqueza. Uno de los mayores desastres culturales e históricos de España, se produjo con la invasión francesa, ya que por donde pasaban se quedaban con todo lo que tenía algún valor, de Madrid salieron 1.500 cuadros, de Sevilla 1.000, etc. De todos los lugares, se llevaron lo que había de valor, miles de obras de arte, juntamente con el Tesoro del Delfín, un conjunto de orfebrería de Luis de Francia, hermano de Felipe V, muerto en el 1711. Todo esto, sin contar con todo lo que saqueaban los soldados. Por ejemplo, durante la Guerra de la Independencia, tras la batalla de Burgos, una delegación francesa quiso congraciarse con los burgaleses y recoger los huesos del Cid del Monasterio de Cardeña, para enterrarlos con honores en la ciudad. La sorpresa, es que se encontraron con que se les habían adelantado los soldados y habían abierto las tumbas que allí había, para desvalijar a los cadáveres, de los objetos de valor que tuvieran, así es, que todo estaba lleno de huesos dispersos. Y el que esto sucediera, solía ser lo habitual, como muestra una viajera inglesa que visita, tras la salida de los franceses, la ciudad de Mérida, y escribe, que sólo ha encontrado una sola vivienda sin destruir.

Incluso cuando el rey francés Carlos X en 1825, concede la independencia a Haití, no se la da, se la vende, mediante el pago de una indemnización de 150 millones de francos, con lo que acabó de hundir a la que había sido la isla más rica. ¿Saben cuánto duró la Independencia de Cataluña, cuando con el apoyo de Francia, se separó de España? ¡Siete días! Porque Luis XIII, se convirtió en soberano, y los franceses, desembarcaron en Cataluña, como si fuera suya. Pau Clarís, el promotor de la Independencia catalana, duró más. ¡Un mes¡ Eso sí, los catalanes que habían promovido la independencia, se llevaron una sorpresa, porque los franceses, no eran como los españoles y arramplaban con todo, así es que se fueron a Madrid, a rogarle al rey de España, que los liberara.

Pero todavía, hay quien supera a los franceses, y esos son los ingleses. Y estos, son punto y aparte.
Hace poco me enteré que había muerto un gran personaje y persona, al que considerábamos en casa como de parte de la familia, Santiago Brun, un gran montañero, al que acompañé en algunas expediciones, como al Mont Blanc o al Cervino, ( o Matterhorn, según la parte italiana o suiza), y que fue, en los años ochenta, con otros compañeros extremeños al Ártico a escalar, a Spitzberg, en el archipiélago de Svalbard poniéndole incluso nombre, creo que fue,»Extremadura», a uno de los picos vírgenes de aquel lugar.
Pero en este lugar, Svalbard, ya habían estado los españoles balleneros desde el S. XVII, sirviéndoles de base, pero cuando accedo a la Historia de estas islas encuentro este comentario :» El 8 de septiembre de 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, tropas noruegas, británicas y canadienses desembarcaron en las islas. Los británicos se retiraron dos días después, tras destruir las instalaciones mineras e infraestructuras.»
¿Y todo esto qué tiene que ver con los indios? Pues el darnos cuenta de las formas de actuar, de otros estados y constatar, cómo nos han colado todo este personal, ingleses y franceses una imagen nefasta, sobre todo de la colonización de América, a través de la leyenda negra. Y, ¿cómo nació y qué tiene de real, esta leyenda? Parece ser, que ya se está admitiendo, que es completamente falsa y que no tiene un solo argumento cierto. Pero todo esto ya lo contaré en los siguientes escritos.













