Yo creía que Fernando Pizarro en su primera acción de gobierno, dada la deuda del Ayuntamiento de Plasencia, haría un gesto bajándose el sueldo y limitando el número de ediles liberados. Su jefe, Feijóo, va marcándose el rollo de que cuando sea presidente de Gobierno, bajará el número de ministerios y de asesores. Se nota cómo marca estilo el lider del PP y genera en sus correligionarios la mimética de la austeridad.
Pues lo dicho; el alcalde de Plasencia se sube un 8% su sueldo y un 20% el de los liberados del Ayuntamiento. Esto se traduce de la siguiente forma: estos aumentos salariales serán asumidos con subidas de impuestos. Son 325.000 euros al año, más el coste de los asesores, los que la ciudadanía de Plasencia tenemos que aportar para sus salarios y no sabemos qué parte representa en los presupuestos de la ciudad porque así lo decidió el PP en la pasada legislatura.
Está claro que la democracia cuesta dinero pero, deberemos reflexionar si la decisión de aumentar liberados y sueldos no es desproporcionada en un partido que habla siempre de “hacer más, con menos”. En esta decisión, esperemos que no haya pagos de servicio de fidelidad y sí cargas de trabajo para los ediles que deberán ser evaluadas, en su momento, por el Ayuntamiento y por la oposición del gobierno.
Entre tanto, Borja Semper nos promete un verano azul; de aquellos años grises y con caspa, pero será mejor que en este verano tórrido de cuarenta grados, nos terminen de rehabilitar la piscina municipal en Plasencia. Una muestra más de lo que entiende Fernando Pizarro por planificación, previsión, eficacia y eficiencia. Así todo en Plasencia. Puede que por estos déficits, el alcalde haya llegado a la conclusión de necesitar más liberados.
Mucho trabajo tiene el Pizarro estos días, expectante ante la toma de decisiones de la Presidenta del PP, María Guardiola. Oye, que el arrebato de cordura de una mujer le pone otra vez en su ansiada posibilidad de acudir al rescate de un partido que parece una jaula de grillos. Y ya se sabe que él, disciplinadamente, está siempre al servicio del partido. La buena música favorece la escucha selectiva.
Eduardo Inda, Federico Losantos e Isabel Díaz Ayuso le han puesto las pilas a Feijóo y éste, que es otro títere como Casado, ha llamado al orden a Guardiola y ella, que pretendía hacerse fuerte con una asamblea ya desconvocada, ha enviado una carta invitando al diálogo. Abascal, vuelve a tender la mano y expresa su satisfacción. Nada que no supiéramos; ahora negociará tres consejerías en lugar de dos.
Los versos sueltos como ella y su jefe Monago es lo que tienen; que para ser creíble hay que ir a por todas, y ahí es donde nos tiemblan las piernas y nos pierde el maldito sillón. Si se planta y se marcha, yo le escribiré una oda.
Así que el puzzle de los pactos entre el PP y VOX se va cerrando. Feijóo no es que sea moderado, es un auténtico desastre, que quiere alcanzar la mayoría absoluta de Madrid o de Andalucía, alimentando al monstruo.
Un verano azul, de cartón piedra, donde nada es lo que parece. Más que azul, es azulón tormenta. Más que aguas turquesas, son los vómitos que evacuaremos al escuchar a un torero doctorado en derecho llamar a su caballo “Duce” o “Caudillo”, oír a otra nueva mandataria como la Sra. Massó, argumentar que en las discotecas son las chicas las que tocan el culo a los jóvenes. Esto no es el añorado Verano Azul, donde el grito que imperaba era: “No, nos moverán…” La derecha extrema y la extrema derecha, lo contaminan todo.













PP=Pizarro Pinocho. El que iba a cobrar lo mismo que de maestro. Miente descaradamente, cambia de principios como de camisa. Lo primero el empleo (se olvido decir que de sus cercanos). Esta será mi última legislatura en el Ayuntamiento… Todo así, pero Plasencia, salvo excepciones, siempre estuvo en el lado equivocado de la Historia
Amén, Juan. Plasencia sigue equivocando el tiro. Salud.