Plasencia es un municipio español de la provincia de Cáceres, situado en el norte de la Comunidad Autónoma de Extremadura. El municipio, que no forma mancomunidad con los pueblos que le rodean, geográficamente limita con poblaciones de seis mancomunidades: Valle del Jerte, La Vera, Monfragüe y su entorno, Valle del Alagón, Valle del Ambroz y Trasierra – Tierras de Granadilla.
Recién había cumplido los dieciocho años. Cuántas decisiones, en tan poco tiempo. Lo primero fue sacarme el carnet de conducir (permiso de conducción del, también reciente, Reino de España). Deseando estaba, que parecía que el tiempo se me escapaba; en la autoescuela Trajano, frente a lo que hoy es la sede de la Asamblea de Extremadura. En la misma esquina. Al tiempo, mi primera aventura emprendedora o/y empresarial; que de alguna manera tenía que pagar a la autoescuela.
Físicamente, la ciudad se halla en la puerta de entrada al Valle del Jerte, a pesar de que oficialmente no pertenece al mismo ya que los cuatro núcleos de población de Extremadura (Badajoz, Cáceres, Mérida y Plasencia) son independientes, es decir, no se encuentran adscritos a ninguna comarca ni mancomunidad.
Había ido a la prueba de selectividad. Entonces, tan sólo se examinaba en la capital de la provincia, Badajoz. Aún no me explico cómo llegamos a la hora prevista al edificio metálico, por casualidad, los del nocturno no éramos mucho de selectividad. Majestuoso e inútil, que había vivido tiempos mejores en su anterior responsabilidad. Precisamente, como mercado de abastos que fue su principal utilidad y para lo que fue diseñado. Ahora también reconducido y universitario; me temo que, el edificio, tampoco sabía muy bien que hacía en el campus.
El término municipal de Plasencia tiene una extensión de 217,94 kilómetros cuadrados y en el mismo se ubican tanto la ciudad de Plasencia como las entidades locales menores de San Gil y Pradochano. Según los datos oficiales del INE de 2017, el municipio tenía 40.360 habitantes, de forma que es el segundo más poblado de la provincia y el cuarto de la Comunidad Autónoma. La ciudad es sede episcopal de su propia diócesis y capital de partido judicial.
Facultad de Veterinaria, único destino elegido y la Universidad sin decidirse. A última hora, a Cáceres. Salomónica y controvertida decisión. A Cáceres en tren, con mi maleta y mis dieciocho años. A la calle Sande, a la pensión de la señora Pilar; gracias a una beca del bendito Estado español y la aún en ciernes, bendita Junta de Extremadura. Gracias además al sacrificio de mis padres y mis hermanos, que aceptaron de buen grado la ausencia necesaria.
Al ser la ciudad más poblada del norte de Extremadura, acoge diversos servicios del Estado y de la Junta tanto para la población que alberga como para la de un gran número de municipios vecinos.
Y, al segundo año… ¡Cupido hizo de las suyas! Cupido y la revolución hormonal propia de la edad que, mezcla de física y química hay en esta etapa de idiotez temporal transitoria que entiendo es el enamoramiento. Y la elegida, de Badajoz. De modo que sólo era cuestión de tiempo. En las postrimerías del pasado siglo XX a Badajoz. (Las de Badajoz son muy de Badajoz).
Fue fundada como ciudad por el rey Alfonso VIII de Castilla en 1187. Su establecimiento en el lugar se debía a razones de estrategia militar propias de la Reconquista, pues a escasos kilómetros de la ciudad se hallaban las fronteras castellanas con el Reino de León al oeste y con los musulmanes al sur. La frontera con los leoneses estaba marcada en esta zona por la vía de la Plata, una importante calzada romana que hoy se usa como ruta de senderismo.
Y, ahora… ¡Plasencia! Uno que es muy bien mandado se alegra cuando de nuevos retos se trata. Este más que reto es un obsequio. Si alguna parte de nuestra querida Extremadura me faltaba por vivir estoy a punto de conseguirlo. Gracias al encargo, sino orden, de mi Editor. Me ha premiado con hacerme cargo de una parte de los artículos del inminente alumbramiento de Diario de Plasencia.
Hasta el siglo XIX, fue la capital del sexmo de Plasencia, comunidad que llegó a abarcar la cuarta parte del territorio de la actual provincia. Pese a no haber tenido más de veinte mil habitantes hasta el censo de 1960, en la ciudad han ocurrido acontecimientos importantes como la boda de Juana la Beltraneja, en la Guerra de Sucesión Castellana y la iniciativa de compra de voto en Cortes que dio lugar a la creación de la provincia de Extremadura en 1653.
Es aquí, donde verdaderamente fue el origen, en 1653 de nuestra Extremadura. Aquí me envían y yo muy agradecido y orgulloso. Entiendo que tras este mi postrer destino y con permiso de la aún gestante Vegas Altas, habré completado mi periplo vital. De manera que festejo esta nueva etapa. Y, ahora… ¡Plasencia!












