Apenas habían pasado tres horas del cierre de las puertas en los colegios electorales del pasado día 28 de mayo. María Luisa intentó dejarle el protagonismo y se volvió al llegar a la puerta de la antesala a la sala de conferencias de la sede regional del PSOE de Eugenio Hermoso.
Guillermo la siguió inmediatamente y consiguió convencerla. Le apoyó en lo siguiente, sin duda meditado.
Veinte años de empuje se contrarrestaron con veinte minutos de pesimismo, mal gestionado. Jamás se vio una victoria más amarga. Nunca una comunicación no verbal tan negativa.
Y a la mañana siguiente, apenas había abierto la oficina correspondiente que un propio hace cola para registrar la solicitud de reingreso a su plaza de forense.
Todo el partido atónito e indignado con la “espantá”. Y desde nuestro Diario de Plasencia y tras consultar con diferentes fuentes de Partido Socialista Obrero Español, nos atrevimos a aconsejar calma.
Quien vale para la victoria ha de valer para la derrota. Qué es eso de irse a casa tras la victoria.
“Que errar lo menos no importa si acertó lo principal” (Pedro Calderón de la Barca).
Y, a día de hoy, una vez conseguida la Presidencia de la Asamblea y una vez anunciadas las desavenencias entre los partidos de derechas, Fernández Vara se atreve a postularse para pasar de Presidente en funciones a Presidente electo.
Veintiocho diputados propios y la esperanza de que los cuatro de Unidas Podemos sean menos ultras que sus correligionarios de 2011. El ínclito maestro de Matemáticas y Economía doméstica, el acedereño Pedro Escobar Muñoz.

Haría bien nuestro Presidente en atender a los vivos y posponer su cadavérica vocación.
Además, una vez Begoña va de primera por las listas del PSOE por Cáceres no sería descabellado aprovechar el potencial de la líder de Unidas por Extremadura, Irene de Miguel.
Guillermo. ¡Y te lo querías perder!












