Chamizo, el poeta campesino. Muchas son las coincidencias entre Galán y Chamizo teniendo ambos una personalidad de defensa de la España rural muy propia. Los dos se casan con herederas pudientes en casas de labrador de sol a sol con mozos de labranza. Los dos son padres de familia numerosa. Los dos triunfan con sus versos que cantan el trabajo de la sociedad rural con amos de clases medias. La vida de Chamizo dividida entre Guadalcanal y Guareña la han recordado sus cinco hijas en el entorno familiar muy afectivo de su madre y allegados.
El 9 de noviembre de 1930 con motivo del estreno de ‘Las brujas’ contesta al periodista de la Revista Crónica que le pregunta sobre su vida actual con unas históricas palabras que le sitúan como un hombre feliz conviviendo en Guadalcanal con su esposa y sus cuatro hijas. Un tiempo después nacería la quinta.
Escritor contento con su suerte de dirigir la casa agrícola de Guadalcanal, disfrutando estancias en GUAREÑA con una familia muy bien avenida con la que vivía su madre. Las niñas jugando y cuidadas por la abuela paterna. Sus abuelos Joaquín y Cándido habían fallecido en 1918 y 1921 respectivamente antes de desposarse el poeta con Virtudes Cordo, hermana de Consuelo. Sus nenas: la mayor una niña y las otras todavía más niñas. La contestación es de un padre muy feliz con los suyos en la paz de sus aldeas berceanas literarias de Guadalcanal y GUAREÑA. Tanto monta monta… tanto… Guadalcanal como GUAREÑA.
Transcribo su sentimental respuesta a la pregunta: –¿Su vida actual? –En Guadalcanal, el pueblo de mi mujer… Volviendo a lo de antes, quizá algún día, por dar carrera a mis hijas (tengo cuatro), tenga que venir a Madrid… Ahora tengo a las nenas (son pequeñas) con mi madre, en GUAREÑA. Y estoy rabiando por irme a su lado, deseando que me suelten de aquí.
Cumplió su deseo de volver a Madrid. Falleció en 1945. Su esposa sacó adelante a sus nenas. Dentro de unas horas estaré en casa de la única superviviente en Nápoles, doña María de las Virtudes Chamizo Cordo, a quien su novio le regaló en italiano ‘Historia de San Michelle’, el mismo libro que conocí su existencia durante el Homenaje a Zamora Vicente en 2016 gracias a Antonio Vélez Sánchez que me puso en contacto con Díez Marín, farmacéutico de Mérida, que nos confesó que nuestro maestro les enseñaba lengua y literatura leyendo ese libro.
En días subiré con ayuda de mis palos y dos cuidadoras de excepción los 921 escalones fenicios que separan Marina Grande de Anacapri en la Isla de Capri cuyo esplendor no tiene fin. Entre Navalmoral y Griñón en un Alvia que traquetea por la vía esperando que se transforme antes de 2027 un AVE mecánica, que tiene el gallinero en la Estación de Atocha Cercanías. 12:20h. 12 de octubre día de la Raza ayer. Día de la Hispanidad hoy. Scripsit Antonio Viudas Camarasa.













Lapsus mentis advertido. Viven dos hijas de Chamizo, Asunción a quien conocí a primeros de agosto de 1981 y María de las Virtudes Chamizo Cordo, a quien saludé en noviembre de 1994, gracias a las gestiones que realizó para trasladar los restos de Luis Chamizo de un cementerio de Madrid a su panteón de GUAREÑA. Donde pone Michelle debe poner Michele. Saludos desde la casa napolitana de Mariú Jacobitti y la de su madre María de las Virtudes Chamizo Cordo, que el próximo 11 de noviembre cumplirá 96 años gozando de una memoria de España e Italia excepcionales.