Dos años y medio estuvo el intendente de la Policía Local de Plasencia mareando la perdiz y dejando con el culo al aire a Fernando Pizarro García-Polo en el caso del denominado «coche fantasma» de Portugal y él es ahora el investigado (antes se denominaba imputado) por los hechos que se negó a dilucidar. El asunto judicializado gracias a la labor del Cuerpo Nacional de Policía de Plasencia es muy simple: en agosto de 2020 alguien, que todavía no se sabe públicamente quién, tomó prestado sin permiso un coche de la Policía Local de Plasencia y se marchó de turismo a Portugal. Cómo estaría el conductor (bebido, drogado…) que se saltó tres peajes sin pagar, lo que acarreó una denuncia por parte de las autoridades portuguesas.
Es la constancia de Julián Gutiérrez Delgado y de Diario de Plasencia en denunciar los hechos, acuñando el término de «coche fantasma», la que hace que el alcalde aparte de la investigación del suceso al intendente de la Policía Local, Enrique Cenalmor, que en más de dos años no ha sido capaz de decir quién conducía el coche objeto de la denuncia portuguesa, y denunciar el caso ante la Policía Judicial placentina. A los dos meses, la Policía cree tener un sospechoso y eleva las diligencias al Juzgado. Ahora se está en fase de investigación.
No le vamos a pedir la dimisión a Enrique Cenalmor porque no nos iba a hacer caso y, encima, se reiría de nosotros, porque aquí el verdadero culpable de todo lo que ha pasado con el «coche fantasma» es responsabilidad de Fernando Pizarro García-Polo que es el único que puede cesar al intendente. Él o una sentencia que lo inhabilite equis años por corrupción. Porque es corrupción llegar al límite de los plazos legales de una investigación y no hacer nada. Es corrupción permitir el uso de material público para fines privados. Es corrupción saltarse las órdenes del alcalde y vanagloriarse de ello. Es corrupción irse a un país vecino con un coche que dio el Ministerio de Sanidad a la Policía Local de Plasencia, de los incautados a los narcotraficantes, y conducir como un loco hasta el punto de saltarse tres peajes sin pagar y recibir la correspondiente denuncia.
Es Fernando Pizarro García-Polo el que debe destituir, a la orden de ya, a Enrique Cenalmor, no tanto por la imputación o investigación que el Juzgado ha dictado contra él, sino por el jueguecito que se ha traído hasta el momento con todo el mundo porque se cree intocable, piensa que es el macho alfa de la manada, y si un cesto de manzanas se echa a perder cuando hay una podrida, no digamos cuando ésta es la más grande y hermosa. Porque no se puede olvidar que aquí, el responsable de todo este desaguisado es Fernando Pizarro García-Polo, del que desconocemos qué vínculo o servidumbre tiene que pagar a Enrique Cenalmor para estarle escondiendo debajo de las enaguas de la camilla.
Cenalmor tendrá que declarar la próxima semana en el Juzgado pero no tanto por la historia de quién conducía el «coche fantasma» de la Policía Local en Portugal sino por la dejación de funciones que ha hecho en la investigación para encontrar al ‘Fitipaldi’ que se saltó los peajes. Y detrás de él debería ir el alcalde de Plasencia y contestar por qué permitió que de agosto de 2020 a diciembre de 2022 el caso no fuera puesto en manos de la Policía Judicial del Cuerpo Nacional de Policía, que enseguida obtuvo resultados.
Estamos en un estado democrático y de derecho y, por tanto, la presunción de inocencia es fundamental, también en este caso, pero hay algo claro: Cenalmor sabe quién condujo aquella noche el automóvil multado en Portugal y se niega a dar el nombre del conductor. ¿Y si fue él? Alguna vez ha salido esta hipótesis a colación de la investigación y la respuesta es que no hay que desdeñar ninguna posibilidad. Si Pizarro tuviese dos dedos de frente, cesaba a Enrique Cenalmor lo antes posible o quizá no pueda porque él también está salpicado de una mierda maloliente y que todo lo impregna.
(En la fotografía, de Canal Extremadura, vemos a Enrique Cenalmor, andando a ciegas por la Plaza Mayor de Plasencia, en una iniciativa de la ONCE). El intendente es más prepotente que ciego. Eso está claro.













Plasencia necesita una policía más ética y responsable y grandes cambios estructurales y organizativos y principalmente la destitución del intendente
Cómo pueden hacer acusaciones tan graves hacia alguien tan ejemplar y trabajador. Siendo siempre el primero en ponerse al pie del cañón…Enrique no merece ese trato.
Esto es sencillamente ¡VERGONZOSO!
Vergonzoso es el trato que se le está dando al Intendente ,cuando ha llevado a Plasencia y sus agentes a ser una jefatura ejemplar a nivel internacional