Hace poco leí del tirón un libro de periodismo. Me gustan los libros que tratan sobre lo que yo decía que quería ser de mayor cuando me preguntaban siendo un niño: periodista.
Hace tiempo, en una de tantas veces que hemos hecho de turistas por Madrid, nos alojamos en un hostal en la zona baja del barrio de las Letras, casi lindando con el Paseo del Prado. Lo teníamos todo cerca: el Museo del Prado, la Cuesta de Moyano, Atocha, Caixa Fórum, el Retiro, el Jardín Botánico, la plaza de Santa Ana, la Casa Museo de Lope de Vega, la casa donde vivió Cervantes y hasta el Museo Thyssen o el Café Gijón. Y bares, muchos bares y restaurantes.
De la calle Huertas, paralela a la de nuestro hostal y por la que subíamos todos los días para ir al centro, me llamaban la atención dos sitios, un edificio de diez o doce plantas que estaba casi abajo del todo enfrente de una comisaria y que tenía una estructura diferente a la de las demás casas de la calle y un bar al que no entramos nunca porque yo decía: “Este es de los caros, tiene pinta de ser para turistas”.
Decía esto del bar porque la fachada era de madera «de la cara» al estilo” de las de Casa Labra, la Taberna de Antonio Sánchez, el Sobrino de Botín, la Casa del Abuelo, el Café Gijón y otros bares y tabernas centenarios de Madrid.
Como la curiosidad me puede, siempre quise saber algo más tanto de ese edificio raro de enfrente de la comisaria como del bar con aspecto de caro, que curiosamente, se llamaba y llama “ Cervecería El Diario”.
De casualidad y un tiempo después, ya sacié mi curiosidad. Acabo de terminar de leer un libro titulado “Nido de piratas. La fascinante historia del diario Pueblo (1965-1984)” del periodista Jesús Fernández Úbeda en donde se habla de esos sitios.
El diario Pueblo era el periódico de los Sindicatos Verticales, es decir, el vocero del franquismo, por eso, según leo en el libro, recibía dinero a fondo perdido. Los Sindicatos Verticales, nacional católicos, eran la única central sindical que hubo en aquella época ya que después de la guerra civil la CNT y la UGT pasaron a la clandestinidad y CCOO y USO se fundaron en los años sesenta cuando, hubo algo de apertura social.
Gracias a la lectura del libro me he enterado que en el edificio raro ese de la calle Huertas nº 73, que tanto me llamaba la atención cada vez que pasaba junto a su fachada, estuvo alojado el diario Pueblo -Dirección, Redacción, Administración, Publicidad, Talleres y güisquería- desde 1964 hasta la desaparición del periódico en 1984.
Un poco más arriba, en Huertas 69 estaba y sigue estando, el bar el Diario que es adonde iban los periodistas a tomar cañas y vinos cada vez que salían del periódico para cualquier asunto.
Ahora en calle Huertas 73, en la zona baja del Barrio de las Letras por donde vivieron Quevedo, Góngora, Cervantes, Galdós y tantos otros, está el Consejo Económico y Social de la Comunidad de Madrid y no el Diario Pueblo.
Tengo claro que la próxima vez que pase por su fachada lo miraré de otro modo y, por supuesto, entraré a tomarme algo en el bar “El Diario” en Huertas 69 aunque sea un bar caro, con pinta de no ser para turistas.
Como digo al principio, conocer, aunque sea a posteriori, hace la vida más interesante y divertida ¿No?












