El cronómetro ha comenzado su tic-tac para Génova, desde el mismo momento en el que la presidenta de la Asamblea de Extremadura ha fijado para los días 5 y 6 de julio el pleno de investidura del presidente en funciones Guillermo Fernández Vara como candidato a la Presidencia de la Junta de Extremadura, al ser el PSOE la única formación política que hasta el día de ayer formalizó en el Registro de la Asamblea la solicitud de someterse al pleno de investidura. La petición de María Guardiola de concederle más tiempo para seguir negociando con VOX ha caído en saco roto, porque la presidenta de la Asamblea, Blanca Martín, no podía caer en fraude de ley, que es lo que le proponía la presidenta popular. Con el Estatuto de Autonomía en una mano y el Reglamento de la Cámara en la otra, a Martín solo le queda cumplir la ley, que es lo que ha hecho.
Así las cosas, Génova tiene hasta el 8 de julio para negociar con VOX, siempre y cuando la investidura de Fernández Vara sea fallida. Pero lo que también puede resultar fallida es la intención de formar gobierno, pues los componentes del partido verde tienen claro que se quedarán, como mínimo, con una vicepresidencia y la Consejería de Agricultura para Ángel Pelayo Gordillo Moreno, y la Consejería de Cultura, amén de todo el organigrama de personal de confianza que eso conlleva, entre secretarios generales, directores generales, asesores y personal de confianza. Vamos, lo que se dice una buena nómina de partidarios de VOX.
Génova pide a María Guardiola que sea discreta y que siga a pies juntillas las órdenes que le transmitan desde el equipo del coordinador general Elías Bendodo. En la dirección nacional del Partido Popular ya consideran lo suficientemente grave que la Presidencia y la Mesa de la Asamblea las controlen los socialistas, como para dejarse escapar también la Junta de Extremadura. Es más que probable que el interlocutor con Madrid sea Abel Bautista, en lugar de María Guardiola, hombre al que consideran «más centrado» en el momento crucial que se está viviendo ahora. La presidenta regional sigue con sus provocaciones a modo de twitts y eso «ya no hace gracia a nadie». Guardiola, además, arremete contra políticos y periodistas desde que Génova cesó a su asesor: en una palabra, está «desquiciada», aseguran fuentes de la sede regional del Partido Popular.
VOX ya ha trasladado al PP su propuesta y ahora la pelota está en el tejado de María Guardiola o, mejor dicho, del PP nacional. Tanto Feijóo como Abascal quieren este asunto zanjado cuanto antes, sin duda porque las elecciones generales son el 23 de julio y ambos comparten una franja del electorado que puede optar en función de uno o de otro según se solucione la serpiente de verano extremeña. Guardiola, nos dicen, pinta poco en la negociación y será una mera portavoz de Madrid. Y José Antonio Monago, número cuatro del PP, está de acuerdo. Piensa que su discípula no ha estado a la altura de las circunstancias.












