Guillermo Fernández Vara y María Guardiola Martín se encuentran en una situación similar. Por una parte, tienen a Unidas por Extremadura y a VOX con la escopeta cargada; por otra, sus compañeros de filas Miguel Ángel Gallado y Fernando Pizarro García-Polo están como «moscas cojoneras», dando pero sin dar, esperando a que tropiencen lo más mínimo para hacerse con sus puestos. No se puede interpretar de otra manera lo que está sucediendo en los últimos días. Podemos pide garantías a Fernández Vara para apoyar su investidura. Garantías es igual a sillones en el Consejo de Gobierno de la Junta de Extremadura. En este supuesto, el acuerdo sería posible porque Irene de Miguel tiene un concepto de la política muy diferente a la derecha. VOX ha dejado claro que quiere dos o tres Consejerías (Agricultura, Cultura y Educación o bien uniendo Cultura y Educación ya serían dos Consejerías.

El presidente en funciones no ha convocado todavía a su Ejecutiva, pese a que Miguel Ángel Gallardo tiene el teléfono de la Diputación (no tiene otra cosa que hacer) que echa humo, buscando el apoyo de los parias de la tierra que estén en contra de Fernández Vara. Éste no se asusta fácilmente, pero le resulta incómodo estar cuestionado cuando su idea era terminar su vida laboral como forense y retirarse en Olivenza. Gallardo, sin embargo, tiene ansias de poder, le puede la codicia o la avaricia y como es más chulo que nadie no le importa que se le note y va a pecho descubierto. Lo que sucede es que Guillermo Fernández Vara sabe por dónde le vienen los tiros. Si no, que le pregunten a Soraya Vega, portavoz parlamentaria, que no ha tardado un segundo en salir a defender a su jefe de filas.

En la bancada de la derecha, María Guardiola Martín necesita mimos. Por este motivo, el martes próximo, día 27 de junio, reúne de manera extraordinaria a su junta directiva, en un encuentro abierto a apoderados, interventores y militantes. La actual dirección del PP ha reservado un salón amplio en el Hotel Velada Mérida, ya que se espera una gran afluencia. Guardiola explicará en qué punto se encuentran las negociaciones con VOX, es decir, en punto muerto, y tras escuchar a los suyos pedirá su apoyo para seguir en su línea.

El problema es que tiene a Fernando Pizarro García-Polo aguardando y aunque el alcalde de Plasencia es un «ponte bien», que no suele dar la cara de facto, tendrá a sus «pistoleros» dispuestos a cuestionar la política seguida por María Guardiola y Abel Bautista, elegidos el 16 de julio de 2022 en un Congreso donde se quiso poner fin a la etapa José Antonio Monago, lo que no se ha logrado, menos teniendo al expresidente de la Junta en Génova, mano a mano con Elías Bendodo y Alberto Núñez Feijóo. Todos ellos dicen, en público, estar de acuerdo con la manera de actuar de Guardiola Martín. A saber qué dicen cuando se apagan los focos.
Fernández Vara y Guardiola Martín no están tan lejos como parece en cuanto a la situación personal que atraviesan. Pero una cosa está clara: el líder del PSOE tiene todavía mando en plaza y la líder del PP tiene el apoyo de su junta directiva, cuestión aparte es lo que piensan en Madrid. Pero, al margen de personalismos, lo que está en juego es el futuro de nuestra tierra y, llegados a este punto, eso es lo único importante. Lo que pase el martes en el Hotel Mérida Velada o lo que suceda en la sede de Eugenio Hermoso no puede perder de vista el rumbo de hacer lo mejor para Extremadura. Lo contrario sería un error mayúsculo e imperdonable.
La semana que viene traerá nuevas noticias y nuevos editoriales. Esperemos que esa actualidad depare en lo mejor para nuestra Comunidad Autónoma, teniendo siempre en cuenta que tanto VOX como Unidas quieren sillones, a pesar de que su representación sea casi testimonial sí pero decisiva.












