Así lo califica el jurista don Francisco Javier Álvarez García, reconocido penalista. Doctorado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid es, actualmente, Catedrático de Derecho Penal en la Universidad Carlos III.
Esta reacción es consecuencia inmediata y en respuesta a la soflama de estos revolucionarios, con sueldito del Estado y catorce nóminas, como pocas, que atesoran la virtud de unificar la animadversión del resto de los españoles. Cosechando la enemistad, antipatía y sentimiento de oposición tras la siembra de tanto desafecto.
Tan solo a este mesías contemporáneo se le ocurre ir repartiendo carnés de “feministas” y también, en contraposición, de “machirulos”. Llegado el turno, al señor Álvarez García le otorga el título de “machirulo de libro” y automáticamente, el catedrático que de títulos y de libros anda bastante más sobrado que el autoproclamado “profeta del solo sí es sí”, le responde que es un ñu (mamífero rumiante africano de la familia de los antílopes, jorobado y cornudo).
Literalmente, lo describe de la siguiente manera: “Pablo Iglesias es un ñu. Sale del toril en cuanto se contradice a Irene Montero” y además añade: “Pablo Iglesias está mintiendo, sacando mis argumentos de contexto”.
A nuestro parecer, debiera merecer más respeto este catedrático, por parte de quien fuera vicepresidente segundo del Gobierno, quien además es uno de los asesores de la necesaria y recientemente presentada reforma de la ley del solo sí es sí, corrigiéndose de este modo el problema generado, máxime habiendo sido antaño asesor de Podemos.
Además de colega de oficio académico, tras varias convocatorias y diferentes concursos de méritos, el presentador de programas de televisión, analista, articulista y demás tareas periodísticas debería abandonar el rol de macho alfa que él mismo denigra. Al menos, si valorara la recomendación de don Francisco Javier.
Desde nuestro punto de vista, haría bien cumpliendo realmente y por fin su propia decisión de abandonar la vida pública, pues poco o nada aporta al bien común. Demagógica y paradójica actitud de quien se vale de su posición social y masculina para tutelar a sus compañeras e iguales.
Por su parte, erre que erre, la ministra doña Irene María Montero Gil en su intervención durante el debate en la sesión de control del Senado, asegurando que hará todo cuanto esté en su mano para conservar el núcleo de la ley. Los conservadores se muestran dispuestos a sacar adelante la reforma del PSOE y tildan a la dirigente de Podemos y ministra de Igualdad de mentirosa.
Más de cuatrocientas razones para dimitir, tantas como rebajas de condenas a delincuentes sexuales y ni ¡mu!
Psicológicamente, mucho mejor seguir en la nómina del Estado, ¡dónde va a parar!













