Comportamiento autoritario y caciquil. Así define la Asociación Vecinal Intramuros lo sucedido con Fernando Pizarro, quien autorizaba que el Domingo de Pascua se celebrase una comida de una asociación de mujeres pasionales en los soportales de la entrada principal del Ayuntamiento de Plasencia. Esta noticia, lejos de pasar desapercibida por el robo de las Coronas de la Virgen del Puerto y del Niño, ha sido muy seguida en redes sociales, con posts en las que el alcalde de Plasencia no salía muy bien parado.
Por lo que hemos podido saber, el titular del Restaurante Gredos indicó a las mujeres que no tenía sitio para celebrar una comida de esas dimensiones (30 plazas) en su local por tenerlo todo reservado, a lo que obtuvo por respuesta que diese la comida en los soportales del Ayuntamiento. Éste dijo que no tenía permiso para hacer eso, a lo que las solicitantes dijeron que ellas hablarían con el alcalde. Fernando Pizarro, según nuestras fuentes, habría dicho que sí, que se celebrase la comida, que no se molestaba a nadie. Dicho y hecho. Ocupación de espacio público para uso privado, con el agravante de la discriminación que supone con el resto de los locales de la Plaza Mayor de Plasencia.
Ahora, después del revuelo que se ha originado en torno a este asunto, el alcalde dice desconocer lo sucedido y echa la culpa al intendente de la Policía Local, Enrique Cenalmor, quien asegura que los agentes locales no vieron nada. Justo donde estacionan los coches policiales, es decir, a dos pasos de la comida y no vieron nada. No obstante, parece ser que el Ayuntamiento de Plasencia ha abierto un expediente al Restaurante Gredos, que lo más seguro termine en el fondo del cajón de cualquier funcionario municipal. El restaurador lamenta el follón que se ha montado y espera que pase cuanto antes este lío de las redes sociales.
Pero, en nuestra opinión, el titular del Restaurante Gredos, no cometió ningún ilícito ni se saltó la ordenanza por cuanto tenía la autorización verbal del alcalde de Plasencia para celebrar esa comida. Es el alcalde el único responsable, ya que el restaurador lo único que hizo fue su oficio, cumplir con unas clientas, generar puestos de trabajo y crear riqueza para la ciudad. No como el alcalde que se saltó la ordenanza con esa planta caciquil que le caracteriza y cobarde al mismo tiempo, ya que de la misma forma que dijo sí ahora dice no y expedienta a aquél al que dio licencia verbal para desarrollar una actividad hostelera en los soportales del Ayuntamiento.
Porque Fernando, sí es sí, se diga por escrito o se diga verbalmente. Antes de haber dado la autorización verbal a las mujeres y que éstas trasladaron al hostelero del Restaurante Gredos, debería haberse cerciorado por el secretario municipal o con el jefe de la Policía Local si podía hacerlo. Pero no. El Ayuntamiento de Plasencia continúa siendo una jaula de grillos o la casa de tómame Roque y aquí lo mismo se coge un coche municipal para irse a dar un garbeo por Portugal, sin saber quién era el chófer, que el alcalde estaciona su coche privado en las calles donde está prohibido aparcar y la policía local tampoco sabe nada.
Lo dicho, exculpamos totalmente al hostelero porque lo único que hizo fue prestar un servicio y crear puestos de trabajo y culpamos totalmente al alcalde placentino que primero dijo sí y luego dijo no al permiso verbal que él dio para la celebración de una comida bajo los soportales del Ayuntamiento de Plasencia.
Por otra parte, y a tenor del robo de las Coronas de la Virgen del Puerto y del Niño ¿puede alguien explicar, de manera clara, cómo es posible que el Museo Catedralicio no tuviese alarma de alta calidad como se quiere instalar ahora y que las cámaras no funcionasen debidamente? Aquí no vale la resignación sino depurar responsabilidades, empezando por el obispo y terminando por el último monaguillo de la Diócesis.













Nunca más alcaldes como el Sr Pizarro exento de capacidades para el buen gobierno
Se descubre antes a un mentiroso que aun cojo. Eso se deduce del editorial. La mendacidad de Fernando Pizarro Garcia, alcalde de Plasencia, es patológica. No sabe hacer política sin mentir al electorado. Aunque le voten, como él repite continuamente. Ahora solo queda el seguimiento de la oposición sobre el expediente te que le ha abierto al empresario del Restaurante. Dudo que se llegue a mucho, cuando ha aceptado a comerse el marrón por no descubrir al alcalde-sacristán y sobre todo por las consecuencias que a él le puedan acarrear. Menudo es el dictadorzuelo con Klaus soberbia y prepotencia que tíene con la ciudad a sus pies y no te menee. Su justificacion tan reiterada y llena de mentiras demuestra lo acorralado que se encuentra. Y eso que las mujeres no han hablado. Anda que si hablaran…
A ver, por mucho que te digan por teléfono o incluso en persona que sí se puede que no pasa nada, la realidad es que no se puede.
Si no hay blanco sobre negro a través de los cauces legales correspondientes pues no se puede.
Tampoco se puede hacer un referéndum ilegal, ni muchas cosas, por mucho que un servidor publico en una llamada rápida diga que sí.
Y eso lo sabe todo el mundo hostelero incluido.
Se dice «negro sobre blanco», refiriéndose al color de la tinta sobre un papel, lo que es mas conocido como «por escrito». el saber no ocupa lugar.