En 1992, hace ya treinta y dos años, el alcalde Cándido Cabrera planteaba al presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, la necesidad de acondicionar la Avenida Martín Palomino, toda vez que el tejido industrial de Plasencia se encontraba en ese polígono industrial. De lo hablado en aquella reunión, celebrada en el Hotel Alfonso VIII, nada se supo. Luego, en 1995, en la confección de las listas electorales del PSOE, el secretario general de la Agrupación Socialista de Plasencia, Félix Dillana, vetaría a Cándido en favor de Francisco de Jesús Valverde Luengo y, como era más que previsible, los socialistas perdieron la Alcaldía.
Concurrieron después los oscuros gobiernos de José Luis Díaz Sánchez y Elia Maria Blanco Barbero, en los que la Avenida Martín Palomino era parcheada en pequeñas obras de mejora con más que probables comisiones de por medio. En 2011 accede a la Alcaldía el actual alcalde Fernando Pizarro García-Polo durante cuyos mandatos no se ha hecho nada en Martín Palomino, llegándose en la actualidad a unas condiciones más que deprimentes.
Este lunes 11 de marzo, como ha venido informando Diario de Plasencia, el consejero de la Junta de Extremadura Manuel Martín Castizo ha montado una obra de teatro en Las Claras para, apoyado con material audiovisual, explicar a la ciudadanía de Plasencia cómo debieran ser la Avenida Martín Palomino y la Avenida de España. En una exposición perfectamente preparada, uno pensaría estar en Madrid o en Barcelona y no en Plasencia. El proyecto de la Junta es cojonudo, vamos, mejor que si nos toca el Gordo en la Cereza de Oro.
Pero, y hablando de Gordo, Martín Castizo desveló el final de la obra teatral indicando que este proyecto será enviado al Gobiernio central para que éste lo eleve a Bruselas con el fin de que las obras necesarias en Martín Palomino y de España y que tienen un coste de 14 millones de euros se financien con fondos europeos.
Se les debería caer la cara de vergüenza a este Martín Castizo y al alcalde de Plasencia, Fernando Pizarro, que le bailó el agua, por plantear esto ahora con la predisposición de que «las obras estén terminadas en esta legislatura», dijo el edil placentino.
No se puede ser más ruín ni mezquino por parte del consejero Martín Castizo cuando la Junta de Extremadura, con un presupuesto superior a los 8.000 millones de euros no detrae 14 millones para estas avenidas. Y aquí, el que ha metido bien metida la pata ha sido el alcalde que no ha presentado una alegación a los Presupuestos Generales de Extremadura como le dijo Alfredo Moreno, portavoz socialista en el Ayuntamiento.
Martín Castizo y PIzarro García-Polo tienen un morro que se lo pisan. Vergüenza les podía dar montar un circo en Las Claras y hacer perder el tiempo a la sociedad placentina que después, en el informativo de Canal Extremadura, manifestaba su incredulidad cuando no su descontento por la tomadura de pelo.
Si el consejero Manuel Martín Castizo quiere realmente arreglar las Avenidas de Martín Palomino y de España de Plasencia, puede hacer una modificación presupuestaria y destinar 14 millones a la capital del Norte de Extremadura y comenzar las obras lo antes posible para que, realmente, estén terminadas antes de final de legislatura porque, por si el alcalde no se ha dado cuenta, ya ha pasado casi un año. Esperar a Europa es hacer un brindis al sol y jugar con las ilusiones de los placentinos.
Mentiras y más mentiras, mientras ellos se lo llevan calentito…












