Hace ahora un cuarto de siglo que las vacas avileñas, propiedad de Diego Torres González y su familia, suben desde Extremadura a Castilla al finalizar la primavera. Desde Mérida hasta Navarredonda de Gredos, de Parador Nacional a Parador Nacional y… ¡Tiro porque me toca! Desde el antiguo convento barroco emeritense hasta el lugar donde comienza la historia de la red de Paradores, con la inauguración en 1928 por parte del rey Alfonso XIII.
En estos días, los colegas de Canal Extremadura, haciéndose eco de los usos y costumbres del agro extremeño, han tenido el acierto de acompañarles y emitir un interesante documental de esta tradición ganadera de origen ancestral. Parece probable que pastores bereberes se establecieran en la región y evolucionaran la ganadería introduciendo el ganado ovino y generalizando la trashumancia.
Sin duda, por mor de los cambios climáticos en los que nos encontramos inmersos y por mucho que alguno aún se niegue a reconocerlos, habrá que ir retomando las enseñanzas de los ganaderos trashumantes y recuperar los cordeles y cañadas reales.
Será una suerte de “Cuéntame” rural, económicamente necesario a poco que se repita una campaña agrícola como la que ahora se cierra. Menos mal que hicimos los seguros agrarios combinados, tan vilipendiados por según qué intereses y tan necesarios como voluntarios.
Hace ahora un cuarto de siglo también, Manolo (responsable de la cuadra de caballos de don Alonso Álvarez de Toledo y Urquijo, marqués de Valdueza) se declaraba a medio camino entre emocionado y nervioso. La razón era que su Alteza Real el príncipe de Asturias venía a Extremadura para acompañar en la trashumancia de la vacada de Valdueza, desde la finca de “La Azagala” hasta los valles abulenses.

Buena raza avileña-negra ibérica, castellana por origen y extremeña por pastar en nuestras dehesas. (Nacer y pacer, definen la existencia). Durante la Reconquista, los cristianos que avanzaban hacia el sur tenían que organizar los territorios por donde pasaba la guerra. La Mesta surgió con el objeto de labrar el terreno y vincular con cañadas reales y dehesas las diferentes zonas para que pastara el ganado.
En la Baja Edad Media esta zona cobró importancia con la aparición de los caminos de la Mesta. El Concejo de Piedrahita, al que pertenecía Navarredonda de Gredos, nació a principios del siglo XIII gracias al fuero del rey Alfonso VIII de Castilla.
Fue en el año de 1273, cuando el rey Alfonso X “el Sabio” creó el Honrado Concejo de la Mesta, una agrupación para unir a todos los pastores de León y Castilla. Ya en sus orígenes se permitía participar a todos los ganaderos de manera democrática en las reuniones para salvaguardar sus derechos.
Sin embargo, con el paso del tiempo la nobleza y el clero llegaron a establecer el control de la institución. En los siglos XIII y XIV comienza la tímida repoblación cristiana, según se refleja en “El libro de la montería” del rey Alfonso XI.
Durante buena parte de su historia la Mesta aportó privilegios a sus miembros, tales como la exención de realizar el servicio militar obligatorio, el pago de ciertos tributos e incluso la obligación de testificar en determinados juicios.
Las Cortes de Cádiz intentaron terminar con el Concejo, so pretexto de que se había desvirtuado desde sus orígenes, pero ello no sucedió hasta el año 1836 con la Reina María Cristina.
Como anécdota señalar que, en 1935, un año antes del inicio de la guerra civil española, en el Parador Nacional de Gredos se reunió la cúpula falangista, siendo su máximo dirigente José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia (primogénito del fallecido dictador Miguel Primo de Rivera y Orbaneja) y se estableció el objetivo de dar un golpe militar.

Ya en el último cuarto de siglo, muerto el dictador Francisco Franco Bahamonde y ya inmersos en la modélica transición, en éste primer Parador Nacional de España, se reunieron los padres de la Constitución Española de 1978 aún vigente, mientras elaboraban la Carta Magna.













