La presidenta del Partido Popular, María Guardiola, que encabezó la lista no más votada en las elecciones del 28 M, debería dejar de andarse con monsergas y asumir que lleva nueve días enredando porque las cuentas no salen, de ninguna de las maneras: o acepta negociar con VOX y sus cinco diputados, o Fernández Vara, que ya ha dicho que el 20 de junio se constituye el Parlamento, tendrá que convocar necesariamente segundas elecciones. No es algo que agrade al todavía presidente de la Junta de Extremadura, pero si no hay más remedio lo hace.
Y María Guardiola es tonta, con perdón, porque todo hace presagiar que en esas segundas elecciones podría obtener la mayoría absoluta. Los extremeños somos muy cazurros a la vez que nobles, y votaríamos sin dudarlo a María aunque no lo hiciésemos la primera vez. Algunos con la pinza en la nariz, sí, pero votaríamos PP porque no nos gusta este parón institucional y también sabemos que después del verano los populares tendrán que elaborar un presupuesto para 2024 que recoja los parabienes anunciados por la presidenta del PP en campaña electoral, como, por ejemplo, la bajada de impuestos.
María Guardiola no puede agarrarse con fuerza a su programa electoral e insistir en que va a gobernar sola porque los números no suman. En igual tesitura podría estar el presidente en funciones Fernández Vara si apareciese ante la opinión pública, con el programa electoral en una mano y la bandera del PSOE en la otra, aseverando que le dejen gobernar porque él fue el ganador de las elecciones por más de 6.000 votos.
La arimética no falla: PP 28 escaños + VOX 5 escaños: mayoría absoluta. En el segundo bloque sería: PSOE 28 escaños + Unidas por Extremadura 4 escaños: mayoría simple. Es lo que hay, por mucho que la señora Guadiola quiera transmitir una imagen de víctima y de que VOX no le deja gobernar cuando Santiago Abascal ya ha dicho que o Guardiola negocia o que se atenga a las consecuencias.
Y María le pide un clínex a Abel y entre los dos pasan más horas juntos que con sus familias, Y pide el clínex porque aunque no se haya publicado VOX exige una vicepresidencia en la Asamblea, una vicepresidencia en la Junta de Extremadura y dos consejerías. Si Guardiola se aviene a razones, el Gobierno de la Junta de Extremadura puede estar cerrado ya. Todo lo demás son brindis al sol de María que harta de llorar pide otro clínex en el que, de manera sibilina, Abel ha escrito: «Jefa, negocia».
No sería de extrañar que este viernes o sábado haya acuerdo PP-VOX. No les queda mucho más tiempo teniendo en cuenta que el día 20 se constituye la nueva Asamblea de Extremadura. Ahí el presidente Vara ha estado fino y se ha dejado asesorar. Está forzando una negociación que él sabe que no puede llevarse a cabo. Si tuviese que negociar con Unidas por Extremadura, aunque hay muchas cosas que les separan, ya habría acuerdo.
Pero está visto que el asesor que se pasea por las televisiones asegurando ser el jefe de campaña del PP y que gracias a él Guardiola ha ganado las elecciones, aconseja a la presidenta del PP hasta en los pasos que tiene que dar para lograr el Gobierno, craso error insistimos, porque el ganador de los comicios fue el PSOE. Lo que sí va a hacer este asesor (y lo decimos de asesor del PP a asesor del PP), es victimizar a María Guardiola para que parezca que a ella no le ha quedado más remedio que transigir. Y en eso estamos. Esto se llama en política «La estrategia Sampietro», que algún día explicaremos detenidamente en qué consiste.
Un amigo del PP le ha pasado un clínex a María con la leyenda: «¡María, negocia!»
Vamos a ver si con esta proliferación de clínex Guardiola recapacita y para el jueves o el viernes anuncia Gobierno. Los extremeños ya estamos cansados de esta interinidad y queremos que se dilucide nuestro futuro de la mejor manera posible. Señora Guardiola menos bravatas y más diálogo. Pues eso.












