Alfredo Moreno, candidato a la Alcaldía por el PSOE, se ha equivocado por ser buena persona y leal y eso, teniendo enfrente a un sátrapa, no da votos. La última que ha pasado por alto el socialista es dar su opinión sobre los actos vandálicos que sufre Plasencia desde hace mucho tiempo.
Mientras organizaciones y partidos han apoyado al presidente de la Asociación de Vecinos Intramuros, Julián Gutiérrez Delgado, en su lucha contra los vándalos, Moreno, no por cobardía sino por prudencia, ha preferido guardar silencio porque entiende que no se puede hacer política con un asunto tan delicado. ¿Se ha equivocado? Sí, porque en el gobierno municipal hay un alcalde sin escrúpulos al que no le importa la calidad de vida de sus vecinos.
Es así. Fernando Pizarro García-Polo es todo menos tonto y dejando al intendente a merced de Gutiérrez Delgado hace lo que ha hecho siempre, tirar balones fuera y echar la culpa a otro. Mientras tanto, Moreno y Conejero cogen su coche y se van a Cáceres, a exponer al subdelegado del Gobierno y al jefe del Cuerpo Nacional de Policía de Plasencia, los problemas que hay en Plasencia y que son conocidos por toda la población. Pero en lugar de dar a conocer qué se ha hablado con el subdelegado, la prudencia ha vuelto a hacer acto de aparición y a la prensa se ha enviado una nota con una fotografía y cuatro líneas super asépticas de la reunión.
Si en lugar de Moreno hubiese sido Pizarro el protagonista de la reunión, el alcalde no hubiese tardado ni un minuto en convocar a todos los periodistas, a sus amigos periodistas, y contarles lo hablado con todo lujo de detalles. Porque ésta es otra característica de Pizarro: tener a las empresas periodísticas contentas con publicidad institucional y entregarles miles de euros, muchos miles de euros, para que le bailen el agua. Todos los medios de comunicación de Plasencia, a excepción de Diario de Plasencia, están comprados por el primer edil. Sólo hay que coger la hemeroteca del último año y comprobar que las fotografías y textos referidos a Pizarro García-Polo son cien y en lo referente a Alfredo Moreno uno.
También por prudencia y responsabilidad política, Alfredo Moreno ofrecía en diciembre pasado un pacto con el alcalde para aprobar unos presupuestos municipales para 2023. Pizarro García-Polo actuó como quien oye llover y ha prorrogado los presupuestos de 2022, lo que significa que el Ayuntamiento de Plasencia perderá ocho millones de euros este año y tendrá que estar haciendo continuamente modificaciones presupuestarias si quiere que algunos asuntos salgan adelante.
También por responsabilidad y prudencia, Alfredo Moreno avisó de que había un dinero para comprar autobuses urbanos, ya que los que hay en la actualidad se averían cada dos por tres. El señor alcalde de Plasencia prefiere que el dinero, más de un millón de euros, se gaste en adecentar el camino del cementerio judío del Berrocal, que nadie dice que esa obra no se haga, pero hay prioridades y los autobuses lo son.
Otro asunto importante son las irregularidades que Pizarro García-Polo ha cometido en la Casa del Deán y que ha tratado de ocultar, como siempre, metiendo en medio al secretario municipal. No se sabe qué interés personal tiene el edil con la Casa del Deán pero de hotel de cinco estrellas ha pasado a almacén para un hotel que únicamente lo adecentaría en el supuesto de que tuviese clientes. Es decir, que la Casa del Deán no sería un hotel como tal sino una extensión de uno ya existente.
Y así durante los doce años que ha durado el gobierno de Fernando Pizarro García-Polo. Por no profundizar en la negativa del alcalde a que se construyese la estación del ferrocarril en Fuentidueña y ahora la reclama y dice, hace seis meses, que se iba a reunir con el presidente Fernández Vara y todavía hoy estamos esperando.
Alfredo Moreno se ha equivocado. Seguro que sí, pero por prudencia y responsabilidad, por ser un buen político, por anteponer los intereses de Plasencia a los suyos propios y poder andar con la cabeza muy alta por cualquier calle de una ciudad que ha defendido siempre. Puede que Pizarro García-Polo gane el día 28 las elecciones pero no será por prudencia ni por responsabilidad, sino por ser un dictadorzuelo que ha convertido Plasencia en un régimen corrupto y lleno de favores a los más importantes, entre ellos, la prensa.













Esa prensa que supuestamente va de abierta porque deja acceso libre a los artículos permitiendo comentar, pero que veta sistemáticamente los que le parece que puedan herir en exceso la sensibilidad de la mano que la alimenta. Es vergonzoso. Se les debería caer la cara de vergüenza.
Plasencia va a necesitar en el futuro una profunda despizarrizacion: El clientelismo, la entrega al líder, el culto a la imagen, su concepción cuasi medieval de la ciudad, su paletismo cincuentero, la cerrazón de miras, el afán de notoriedad. La Plasencia para «sus» élites/»sus» grupúsculos que ha construido, tiene que cambiar a una Plasencia para todos
Muy acertada la opinión.
Entre las 300 de la Asociación de Amas de Casa y las 300 de la Asociación de Viudas, ya tiene cogido 1/4 del censo electoral. Menudo fiera que es el mi niño. Con 4 besos y 4 abrazos las tiene loquitas a toas.
Por favor, líbrennos de este telepredicador, de este vendehumos, de este encantador de serpientes! Pónganse a trabajar y hagan de Plasencia lo que todos deseábamos que fuera para nuestros hijos. Actualmente es un pueblucho del oeste, un erial, sin iniciativas culturales, económicas, deportivas o laborales. Para jubilarse y asistir a misa dominical, bien, para el resto es un MUERMO