Las dependencias de la Jefatura de la Policía Local de Plasencia están a oscuras por la noche.
Seguimos en el suspense estratégico marcado por el alcalde de Plasencia, Fernando Pizarro García, sobre el desplazamiento no autorizado del coche camuflado a Portugal de excursión privada.
Ya nos pareció extraño la dilación de los tiempos de investigación y el silencio a lo que había sometido el alcalde a este hecho sorprendente de utilización de un vehículo oficial asignado a la Policía Local (Ayuntamiento de Plasencia) por el Ministerio de Sanidad. Son vehículos asignados incautados en operaciones policiales y que el Ministerio de Sanidad asigna para utilización policial y entregados a los Ayuntamientos españoles para utilización operativa policial.
Pero se da la casualidad que uno de estos coches que tiene asignado el Cuerpo policial placentino , apareció dos veces multado al saltarse o no pagar el canon de autovía en territorio portugués. ¿Casualidad de casualidades, verdad?
Esta noticia se hace pública a través de los medios; no porque el alcalde estuviese interesado, sino a través de filtraciones. Pero una vez hecho público nos enteramos que llevaba meses en conocimiento del alcalde, pero este silenció el uso indebido de un medio material puesto a disposición de la Policía Local. ¡Salta el escándalo! ¿Pero qué hace el Alcalde para justificarse? Pedir un informe al Intendente jefe del Cuerpo policial y que este retrasa la intemerata. Pero tampoco le urge el alcalde, sólo cuando los medios reiteran conocer resultados del informe. Así pidiendo informes y este sin hacer informe, se pasa un año para engañar a la perdiz.
Vista la escandalera, le percibe a través de un requerimiento firmado por el secretario para que en el plazo de diez días resuelva el expediente (coche fantasma) e informe a la Alcaldía de los resultados. Pero tampoco da resultado en su ultimo informe, sino que en medio de la semana en rueda de prensa (nunca un funcionario público da tantas), anuncia que efectivamente el coche marchó a Portugal pero que no sabe cuando volvió y que las solicitud de información a la Policía portuguesa llevaría muchos meses y a o mejor ya había prescrito. ¡Ojo a esta palabra para comprender lo que sigue!
Ante toda esta escandalera y ninguneo en informar de la verdad del movimiento de este vehículo fantasma, el Alcalde no ha movido un dedo de lo que la Ley 13/2015 de la Función Pública de Extremadura y lo que el RD Ley 5/2015, texto refundido del Estatuto básico del empleado público; esta legislación dice lo que debe hacer la autoridad al conocer una mala utilización de un medio público puesto al servicio del Cuerpo policial local.
Pero no. Vuelve a ampliar plazos, ahora le retira al Intendente del informe y se lo pasa al Inspector, segundo jefe del Cuerpo y subalterno del Intendente. Caso insólito. El subalterno investigando al jefe; además con un plazo para realizar el informe de tres meses (tela marinera). Y sigue sumando meses y vamos ya por año y medio desde que ocurrieron los hechos. Pero tampoco el Inspector al mes decide retirarse de llevar a cabo este informe, porque la petición de información a Portugal llevaría mucho tiempo. Que casualidad que no se había dado cuenta de ello en el tiempo que llevaba el asunto en conocimiento general de la ciudadanía y por tanto conocido en todo el cuerpo policial.
¿Ahora qué hace el Alcalde? Pues intenta solicitar de la Policía Nacional que haga la investigación correspondiente para aclarar el asunto cada vez “fantasmagórico” y así lo anunció en rueda de prensa. Sin conocer o no querer conocer diría yo para ver si cuela, que la Policía Nacional necesita ser denunciado formalmente. Entonces, pasado días, en rueda de prensa corrige el sentido de lo dicho en la anterior, como que ha sido denunciado y que la Policía le informará y también a los grupos de la oposición. Pero hete aquí, que la Policía Nacional en sus investigaciones y atestados correspondiente sí detecta la comisión de algún delito o falta tiene la obligación primaria de ponerlo en conocimiento del Juzgado y Fiscalía. No al alcalde y grupos de la oposición.
De las investigaciones de la Policía Nacional y sus resultados nada se sabe después de dos meses o más de la denuncia puesta en Comisaría. Pero es conocido de que si la Policía Nacional en sus investigaciones no encuentra al autor del mal uso de este vehículo en su desplazamiento a Portugal, archiva el caso y fin de la película Pizarro. Ademas no tiene obligación de informar a la opinión pública.
Ahora viene un pero para el alcalde, que conociendo el mal uso de un medio público no activa lo que la ley le dice que haga y opta por otro recorrido.
La ley le dice que en primer lugar, debe abrir un Expediente informativo para conocer los hechos. ¿Por qué no lo ha abierto? Conociendo los resultados de ese expediente ¿por qué no le ha abierto expediente disciplinario al intendente? Es el jefe responsable de lo que ocurre en su dependencia policial . Tampoco se lo abre.
Todo esto, nos lleva a concluir:
1º.- Que el Alcalde pudiera haber cometido un presunto delito de prevaricación continuada para no conocer el policía u otra persona, que hizo mal uso de este medio material puesto a su disposición. No abre ningún expediente de los que la ley le dicta.
2º.- Que pasándolo a la Policía Nacional, si no encuentra culpables lo archive.
3º.- Si no hay abierto ningún expediente, si la Policía Nacional lo archiva, que nos queda: ¿que esté próximo a la jubilación el intendente?
4º.- Prescripción del hecho pasado el tiempo trascurrido si resultados.
Si coinciden todas estas conclusiones, el alcalde se libra de dar explicaciones y caso resuelto. Aquí paz y después gloria.












