Dedicado a todos los amigos y amigas de Diario Plasencia, que con vuestra lectura inteligente y crítica habéis dado vida a una ventana de libertad, no encuentro otra forma más entrañable de reconocimiento que mi deseo para que luches por encontrar tu Ítaca; porque nuestra meta siempre será el viaje. Mejor si es acompañado y directo al corazón de todo lo colectivo.
En este paréntesis que hacemos a la incertidumbre; adormecida por ruidos estériles que adelantan el carnaval; dibujado sobre una fachada que se descascarilla sobre los desheredados, te deseo, mi amigo, que la pasión sea tu leal aliado para poder alcanzar, aunque sea en sueños, a saltos el cielo. Y poder celebrar cienes y cienes de hermanas risas compartidas. Que no te falten nunca los hombros fraternos cuando arrecien los inevitables duelos que por sorpresa asomarán por alguna esquina.
Te deseo múltiples viajes y exploraciones vitales que a veces serán travesías lloradas en soledad por desconocidos mares desiertos. No sientas en ningún momento la ausencia de una Ítaca que te marque el camino de regreso; necesarias travesías que nos curten los forros del alma, arrebatándonos las conchas que un día nos protegieron.
Te deseo encuentros emocionados y amigos, y que no te roben miles de planeos cuando aún no hayas iniciado el vuelo. Que te sea leve y lejana la tristeza de los egoístas patológicos, que se afanan en llevar permanentemente pegada a la piel, cortando el aire, emociones que vagan perdidas, sin solución, entre mortecinos cipreses doblados por el tiempo.
Cuídate, compañera, de la quietud paralizante de aquellos que destilan a raudales la mediocridad e indiferencia en el ánimo. Que te sea todo ligero, aunque, hazme caso, evita la escasez del cielo y apuesta por la amplitud de los mares recordando alguna compartida Ítaca; donde algunas veces muchos y la mayoría de las veces muy pocos, tensemos un arco labrado de magia y sueños; templando certeros dardos de fuego, desalojando de las costas de nuestra añorada patria a los lúgubres que eligieron los mares más tranquilos, los besos menos caros y los caminos más cortos.
Deseos para que nos sigan acompañando los verdaderos dioses de los valores solidarios y que la lealtad nos abrace en un futuro ilimitado de nuevos reencuentros.












