Un centenar de personas –cinco veces la Corporación Municipal– se daban cita anoche en la plazuela de las catedrales para mostrar su rechazo al alquiler o venta de la Casa del Deán por parte del Ayuntamiento a un grupo hotelero. Como ya se dijo el 6 de septiembre en la convocatoria pública de AVEPLA y se recalcó en la noche de ayer, la Casa del Deán es un bien patrimonial público que no se puede alquilar, como pretende el alcalde Fernando Pizarro García-Polo, por 45.000 euros al año en un contrato de pervivencia de 33 años.
Los habrá cerriles que vayan hoy al alcalde diciéndole que la movilización de AVEPLA con sólo cien personas es un fracaso y que debe continuar con su idea. A estos solo cabe el menosprecio pues, aunque hubiesen ido únicamente diez personas, la manifestación habría sido un éxito ya que es buen caldo de cultivo para seguir afianzando la postura de los vecinos frente a un Ayuntamiento caduco y pretencioso.
Hace 30 años la caída de Cándido Cabrera y de su mayoría absoluta se escenificó lanzando por parte del pueblo al Ayuntamiento cinco gallinas y decenas de rollos de papel higiénico. Con esto se dejaba bien claro que esa Corporación no representaba a los placentinos y se materializaba que se continuaría luchando por lograr un centro educativo acorde a las necesidades de Plasencia y una ciudad digna como tenía que ser el cuarto municipio de Extremadura, Cándido Cabrera consiguió la Universidad y hasta el centro social de San Miguel y se dio incluso un capricho mandando a realizar la estatua de Alfonso VIII que está en la Puerta del Sol.
Pero Cándido no era Fernando Pizarro García-Polo, porque éste era un hombre sencillo que fue alcalde por las circunstancias mientras que Pizarro es un megalómano que se cree por encima del bien y del mal. Quizá sea el mal de llevar casi 12 años es la Alcaldía y otros tantos en el Ayuntamiento y haya perdido la noción del tiempo y de la realidad que debe acompañar a todo buen gobernante. Si lo fuera, lo de buen gobernante, hoy mismo debería convocar una reunión con los líderes vecinales de AVEPLA y escuchar de su voz, sin intermediarios, que proponen que se haga con la Casa del Deán o tratar de convencerles de que la opción más indicada es el alquiler.
Mas no, Pizarro no va a hacer eso. Va a escuchar a los lacayos que le van a ir con el cuento de que la movilización fue un fracaso y se va a arriesgar a terminar en los tribunales por un presunto delito de prevaricación al aprobar una resolución que sabe impropia alquilando la Casa del Deán al grupo hotelero. Desde luego, él es el alcalde y a él corresponde tomar la decisión: hablar con los vecinos o terminar en el Juzgado. Y a los palmeros decirles que flaco favor le hacen a Plasencia con su actitud y que dentro de siete meses el pueblo se lo dirá…













Muy acertadamente reflexión.
No puedo entender que algunos Ciudadanos, aún no se esten dando cuenta de lo que pretende el Sr.Alcalde con el alquiler de la casa del Deán.
Que coraje me da esta gente