En este sentido, tiene una connotación negativa, vinculada a la búsqueda egoísta de la gratificación a corto plazo, entregándose a los placeres sensoriales sin tener en cuenta sus repercusiones». Es ésta la definición de hedonismo que realiza la Wikipedia y que describe perfectamente al alcalde de Plasencia. Fernando Pizarro sabe que está solo, ni su propio equipo de gobierno le respalda pero lo tiene comprado a base de liberaciones, y es un alcalde acabado, por mucho que le queden tres años y medio de mandato. Es un ser al que le importa un pimiento aparcar su coche particular en la calle Rincón de Clavero, entorpeciendo un bajante hecho para personas de movilidad reducida o, lo último, intentar enfrentar a la sociedad civil placentina con la entrega de los Premios San Fulgencio’24, no invitando a aquellos que considera enemigos.
Su propia concejala delegada de Igualdad, Mayte Díaz, al ser cuestionada por la Asociación de Mujeres I+D se quita el muerto de encima y dice desconocer por qué no ha sido invitada porque eso son cosas del protocolo que lleva directamente el alcalde. Lo mismo que sucede con la Asociación Vecinal Intramuros, a la que Pizarro tiene inquina personal, o la Cofradía de la Soledad, tampoco ésta está invitada a los Premios. Al igual que tampoco se ha invitado a la entidad menor de San Gil.
Y Pizarro, en su hedonismo, se place y se complace de no invitar a sus enemigos que están únicamente en su cabeza porque, el propio Julián Gutiérrez, presidente de Intramuros, dice no tener nada en contra de Fernando Pizarro, sosteniendo una teoría en la que lleva razón: «Es el político el que debe acercarse al ciudadano y no al revés». Aplíquese el cuento señor alcalde de Plasencia.
Pero Pizarro sigue haciendo de las suyas con la connivencia de los medios de comunicación de la urbe, comprados con publicidad institucional, y que no cumplen con su misión de control del poder. Quede claro que Diario de Plasencia no obtiene ni un euro del Ayuntamiento de Plasencia ni lo quiere. Sí es verdad que hemos buscado un acercamiento con Fernando Pizarro, manteniendo siempre nuestra línea crítica, pero hemos chocado con la jefa del Gabiente de Comunicación nazi, doña María José Orantos, que se ha negado en banda a hablar con nosotros. No sabemos si Pizarro está al corriente de esta situación pero la decisión negativa de su jefa de Gabinete nazi la sufre él principalmente.
El martes se entregan los Premios San Fulgencio’24, aunque no sabemos realmente qué premia el alcalde con estos galardones, ya que son unos premios regalados por el primer edil y que carecen de un fondo consensuado por la sociedad placentina. Será el día de Fernando Pizarro, de su hedonismo y su poca vergüenza. Un alcalde que mira hacia otro lado cuando hay un problema, que se salta las ordenanzas municipales, que no tiene en consideración a la Policía Local que le baila el agua, que no es capaz de presentarse en Mérida ahora que se están tramitando los presupuestos y pide a su partido, el PP, partidas para mejorar la vida de los placentinos…, en definitiva, un alcalde que se lleva una morterá de billetes todos los meses por hacer cosas que le placen únicamente a él. En la Cabalgata de Reyes nos pudimos hacer una idea de cómo es el personaje.
Por otra parte, un alcalde hedonista es un peligro se mire por donde se mire. Los Premios San Fulgencio’24 y la exclusión de los enemigos que sólo él tiene en su mente enfermiza son buena prueba de ello. Los culpables no son los premiados ni los invitados, mucho menos los no invitados.
Sólo hay un responsable de la fractura que se causa en la sociedad civil y tiene nombre, apellidos y cargo. Lástima que uno de los propósitos de Fernando Pizarro para 2024 no haya sido mejorar como político y como persona y sigue un año más, y van trece, pensando que Plasencia es su cortijo privado. Menos mal que hay asociaciones y algún que otro medio de comunicación independientes que tratan que Pizarro no se desmande demasiado. Una verdadera lástima.













Todo está escrito sobre esta mala persona y fatal gobernante nunca más alcaldes como el Sr. Pizarro exento de capacidades para el buen gobierno.
Por supuesto esta mala persona y mal gobernante está fragmentando la sociedad placentino no más alcaldes como el señor Pizarro
Si el hedonismo se mezcla con el narcisismo nos lleva a una patología que debe ser tratada por el bien suyo en primer lugar y en segundo lugar para que la Ciudad tenga un representante que aunque ha sido votado sea diagnosticado por un profesional para que la gestión política de la ciudad se lleve con la mayor normalidad y sin sobresaltos patológicos que conllevan actos de: postureo, fotos excesivas , presencia patulea en todos los saraos , sectarismo y discriminación a colectivos por el simple hecho de criticar su mala gestión política . Vamos, todo un dictador arbitrario en la toma de decisiones .