Lo importante es crear una ilusión, aunque esté en las antípodas de la realidad. Cualquier subterfugio es válido en esta época de postverdades. Una Plasencia de cartón piedra, de papel maché, envuelta en celofán de colores según la ocasión. Tan solo es fundamental crear un modelado inicial que sea cubierto con tiras de papel que recubran sus espacios huecos, irregulares e inconfesables. Un poco de engrudo, una capa de todos los colores anunciados por el alcalde en su programa electoral y la ilusión óptica está conseguida. Quién hace un cesto, hace cientos y solo hace falta repetirlos como si fueran pompas de jabón.
Un presupuesto municipal ilusorio para salir del paso en unas cuentas imposibles; cuestionadas por el propio interventor del Ayuntamiento, anuncian el primer año de una nueva legislatura, bañada en una saturación de atrezzo artificial con el que nos envolverá el equipo de gobierno de nuestro municipio, para salvarse, una vez más, en un patético juego de trileros.
Nueva señalización en la ciudad, informando de horarios de acceso con vehículos a la zona peatonal bajo el riesgo de infracciones, informadas por videovigilancia, cuando todos sabemos que este sistema se extinguió hace seis años. En el mismo sentido, modernos aparatos luminosos anuncian en la entrada de los parkings públicos de la ciudad, si se dispone de aparcamiento, aunque su razón de ser sea más de carácter decorativo o engañabobos.
El equipo de gobierno informa que es tan solo un problema de software insignificante en tramitación indefinida; por falta de licitación, y esta a su vez por un déficit de recursos sobrevenidos, que se contemplan inicialmente en presupuestos falsarios que cumplen su función focal de engañar o tal vez, de crear una ilusión que acaba siendo un espejismo, un trampantojo o puede que misericordia.
Autobuses urbanos que atraviesan diariamente, avenidas y calles que son un campo de exterminio, desguazando lineas en función de las averías de los vehículos, a la espera de una puja pública en la que consigamos una nueva flota de autobuses, aunque tengan cerca de un millón de kilómetros. Recuerdo cuando nos anunciaban en cada legislatura que los buses eléctricos estaban llegando. Mientras tanto, los trabajadores de la empresa de transporte local, que mejor hubiese sido municipalizada, siguen sin cobrar desde el mes de Julio. Por aquel tiempo, el Alcalde fue cuando tomó su primera medida de subirse el sueldo un 8% y a los liberados un 20%.
Permitidme la licencia de ser un pelín demagogo.
Así que luego, en esa exaltación de Plasencia, con la fiesta de San Fulgencio, nos viene la “Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales” y nos interrumpe ese sueño mortecino del que somos los placentinos, santo y seña, y nos informa que en esos presupuestos municipales liquidados de 2022, volvemos a escalar posiciones en los Ayuntamientos de más de 20000 habitantes de España, que menos invierte en “Servicios y Promoción Social”. Del décimo lugar en 2019, pasamos a un persistente séptimo puesto en ese oscuro escalafón. Será porque en Plasencia, como en Madrid, no hay pobres.
Y vuelta con la burra al trigo. Hartazgo, cansancio y hastío, no es justificación para callar. Sigamos con las chocolatadas con churros para contar cuentos para dormir; sacrosanto festejo cotidiano de la inacción, de la modorra anestesiante, de placa en placa y de premio en premio, en la ciudad sonámbula de los despertares tardíos.
Menos mal que tenemos a un Alcalde que seguirá defendiendo, por nosotros, las reivindicaciones históricas de la ciudad. ¡Martín Palomino, ahora sí! Bueno, dice el consejero de infraestructuras de la Junta de Extremadura, que depende de los fondos europeos. ¡Ay, aquellas charlas con merendolas del Sr. Alcalde en la Escuela de Cocina, hablando de esta financiación en época electoral!
Y María Guardiola no se compadece; en los Presupuestos de Extremadura más altos de su historia, en Plasencia, más cartón piedra.













Mas claro agua. A Plasencia y al Norte de Extremadura no lo quiere nadie de nuestra región. Y eso que residimos mas de 220.000 habitantes en esta área Territorial de Extremadura al norte del Tajo. Siempre buenas palabras (cartón piedra), anuncios de que se va hacer (mentiras continuas), que bonita eres y que Comarcas naturales tienes y en el centro la guinda (Plasencia) (pero ahí queda); Industrias, ninguna; ampliación UEX,(nada de nada); estación tren (sin hacer); suelo industrial (pintado solo en el papel); ampliación a Territorial del Múltiple (reduciendo y llevándose personal y servicos a Cáceres); líneas regulares de autobús con Madrid por A-V (inesistente ni previsible, se han olvidado); Estacion autobuses (se abre a medias); ampliación Hospital a Universitario y referente del Norte (qué cosa piden y tan necesaria); Centro de Salud IV (para que tengan los mismos q CC), y así…
¡Amen! Salud
Del Tajo hacia el Norte deberíamos ser otra provincia y con capital en Plasencia. Lo que está claro es que de Coria, Plasencia, Navalmoral y comarcas no quieren saber nada en Mérida gobierne quien gobierne. ¿PARA CUÁNDO EL TREN RUTA DE LA PLATA? PARA EL 2050… De aquí al 2050 pueden pasar tantas cosas. ¡Siempre igual!
El 21 de enero nos concentramos en la Plaza Mayor. O salimos a la calle o no nos comemos nada. Salud
Toda una radiografía de la realidad Placentina. FELICIDADES Miguel y un aplauso a tu diagnóstico. 👌
Gracias, Valentín. Tenemos que seguir persistiendo en la denuncia de esta Plasencia decadente. Salud
No solo Plasencia, toda Extremadura está abandonada.
Pero el problema de Plasencia, es un aislamiento dentro de Extremadura.
Pura demagogia este intento de escrito low cost de progres afín a una doble moralidad de “mis actos son los buenos y los tuyos los malos”, en lo que cada movimiento del actual equipo de gobierno es totalmente reprochable.
Feliz Blue Monday a todos los tristes
Plasencia siempre ha sido ninguneada. Pero los Placentinos tenemos lo que nos merecemos. Voto por una provincia del norte de Extremadura, tanto nos ningunean que no salimos ni en los calendarios promocionales de la Región.
Tienen una falta de sensibilidad absoluta. Salud, Toni.
Creo, Miguel Coque, que no se quién eres, pero no lo has podido fotografiar con palabras de mejor manera. Es la realidad de cómo está Plasencia y su entorno: una ciudad que cada vez parece más un pueblo.
Por desgracia, Pedro, es así. Saludos
Y llegarán las próximas elecciones y le seguirán votando, ya lo dijo Cervantes «gente de pueblo, gente ignorante».