Un parado -un poco borrachín- se lamentaba de que le había llegado una carta del Sexpe en la que le notificaban que tenía que presentarse en una empresa, con opciones de contratación. Se quejó, primero de que no tenían que mandarle esas cartas porque nunca lo contrataban y luego, le echó la culpa de sus molestias a Perro Sánche y a la amnistía. Y dijo que no tenía ganas de salir (supongo que del bar).
Un chaval que trabaja unas quince horas al día -para dar de comer a sus dos o tres hijos, si es que no tiene más-, de mozo de almacén dice a voces que hay que votar al partido político X y se “caga en los muertos” (literal) de Perro Sánche. Me entran ganas de preguntarle si ha leído “Las cien medidas para la España Viva”, pero no he sido capaz.
Una vez lo hice con un individuo bien documentado y mejor argumentado -según su propio criterio- y después de haberme leído esas cien medidas que son el programa electoral de ese partido político, sorprendentemente, me dijo bolivariano, populista, comunista, pronoséqué y más. Y yo le preguntaba por los motivos por los que votaba a X. Me quedé con las ganas de saberlo.
Otro parado -creo que es electricista, pero trabaja en lo que caiga, sin IVA, eso sí-, ofendido, decía que tenía que dejar su trabajo porque le habían mandado una carta del paro para no sé qué curso. También se me ocurrió preguntarle si conocía qué es el IVA soportado. O el repercutido.
Luego me acordé de que una vez leí en un El Jueves, la lista de los diez hombres más ricos de la Historia y se me pasó “humillar”, enfadar y ofender a la gente humilde como la nombrada antes, cargada de problemas.
Según los “Deshechos históricos. Hermosas historias 100 % reales”, documentados, argumentados, «guionizados» y dibujados por Don Julio en El Jueves, el que hace el número diez de los hombres -escribo hombres porque son hombres-más ricos de todos los tiempos es un tal Jakob Fugger “El rico” que entre 1459 y 1525 que son los años en los que vivió, consiguió una fortuna de 207 mil millones de dólares. Y era banquero. Alemán para más señas. La suya era la Banca más poderosa de su época.
Después de nombres más o menos conocidos: el zar Nicolás II (9) amasó 237 mil millones de dólares que no sé si fue uno de los motivos principales de que sus arruinados y semiesclavos súbditos “inventaran” el comunismo. Elon Musk (8) 250 mil millones de dólares, Rockefeller (6) 327 mil millones de dólares.
Siendo el número uno el unificador de las tribus mongolas que conquistó Asia Oriental, Asia Central y parte de Europa: Gengis Kan que entre 1162 y 1227 creó el segundo mayor imperio de la Historia. El número uno no fue el romano, que no está ni entre los diez primeros, sino el Imperio británico. Estando el español de los siglos XVI y XVII en cuarta posición.
Gengis Kan llegó a tener 94 trillones de dólares. Es decir: un 94 seguido de doce ceros: 94.000.000.000.000. Nada que ver con los trillones baratos de Zimbabue.
Y entonces, claro, me acuerdo de las reivindicaciones del parado borrachín, del que trabaja en B, del que hace quince horas por los menos por poco más de mil euros y se me pasa.
Y entiendo que te entren ganas de insultar a Perro Sánche, a la amnistía y al Girona si le gana mañana al Athletic, porque esas vidas duras, sí son reales.
Fin.












