Pizarro, ni mu. Dóniga, ni mu. Cenalmor, ni mu. El caso es que aquí sólo habla el presidente de la Asociación de Vecinos Intramuros, Julián Gutiérrez Delgado, y el abogado del intendente de la Policía Local, Michel Cantero, probablemente, el mejor abogado de Plasencia. La mayoría de los protagonistas de esta historia permanecen callados, cuando la gravedad de los hechos requiere explicaciones y claridad en las respuestas. Enrique Cenalmor no puede negar que dijo lo que dijo de Julián Gutiérrez porque todos los periodistas placentinos recogieron las palabras del intendente de la Policía Local, quien dijo, delante del concejal de Interior, David Dóniga, que era un «mentiroso» por decir que en Plasencia hay problemas de seguridad ciudadana y que sus afirmaciones causaban una «alarma social» innecesaria. Cenalmor, mejor dicho su abogado, dice que todo lo que aduce el presidente vecinal de Intramuros es incorrecto, por lo que pide al Juzgado de Plasencia que declare nulo el proceso.
En ocasiones, hemos oído decir que en Derecho la verdad no es única y esto es cierto. Puede que Julián Gutiérrez esté obcecado con el intendente pero lo que él defiende es la única verdad que existe: su imagen y su trabajo vecinal quedó manchado por el intendente, pues los ciudadanos a los que representa podrían pensar que, efectivamente, el presidente vecinal mentía. Pero no. Julián Gutiérrez no mentía cuando daba a conocer la quema de contenedores o de coches en el centro de Plasencia y en el barrio de San Juan. Tampoco cuando se expresaba en Antena 3TV por las peleas que existen en la zona centro (calle Talavera) los fines de semana.
Una prueba evidente de que Julián Gutiérrez lleva razón es que el mismo día o al siguiente que denunciaba un suceso, el alcalde Fernando Pizarro García-Polo convocaba a los periodistas para contarles una milonga y tratar de contrarrestar la fuerza del dirigente vecinal.
En mes y medio, Enrique Cenalmor ha visitado dos veces los Juzgados, los números 3 y 5 de los de Plasencia: primero, por el caso del coche fantasma que se salto cuatro puestos de peaje en Portugal y fue sancionado el Ayuntamiento de Plasencia al tratarse de propiedad municipal, y ahora el litigio con Julián Gutiérrez que él solito se ha buscado. Este intendente es más que un cargo policial un broncas que anda detrás de los dirigentes vecinales que no le bailan el agua al alcalde de la ciudad.

Entrada en los Juzgados de Julián Gutiérrez. Acto de conciliación sin avenencia.
No tenemos interés ninguno en que los Juzgados 3 y 5 decidan manchar la hoja de servicios de Enrique Cenalmor, pero el alcalde de Plasencia debería dejar el mu a un lado y hablar de la destitución del intendente y, de paso, de David Dóniga como concejal de la Policía Local, principalmente, por no saber meter en cintura a un hombre que o sigue órdenes y por eso sigue en el cargo (lo cual dejaría a Pizarro y a Dóniga con el pompis al aire) o que se cree el mandamás de Plasencia con una plantilla que, por otra parte, es insuficiente para la ciudad y que cuenta con doce agentes menos que en 2011, cuando el alcalde accedió al poder.
Michel Cantero es especialista en casos difíciles, como el último que ha protagonizado consiguiendo una pena menor a un condenado por tráfico de drogas, pero en este caso no debería perder mucho el tiempo. Estamos convencidos de que Julián Gutiérrez, como hombre dialogante que es, se conformaría con una disculpa por parte del intendente y que Cenalmor le pidiese perdón. De lo contrario, continuará adelante con el proceso judicial porque la verdad será la que entienda Su Señoría pero la razón es suya. Cenalmor habló de más con ganas de hacer daño y el presidente de Intramuros no puede comulgar con ruedas de molino. Abran la boca todos los actores de este sainete y pídanse perdón. Nadie debe estar en el Juzgado sino trabajando por el bien de Plasencia.












