No suelo ser defensor de colectivos que tienen suficientes argumentos para defenderse solos, pero hoy voy a ello con ejemplos futbolísticos.
El delantero catalán del Real Madrid Mariano (que llegó a debutar en un partido amistoso en la selección del país donde nació su madre, la República Dominicana) lleva ganados doce títulos con su equipo (tres Ligas, tres Mundiales de Clubes, dos Ligas de Campeones, dos Supercopas de Europa y dos Supercopas de España).
En seis temporadas en el Real Madrid entre Liga, Copa y partidos internacionales, de un total de unos 300 partidos, Mariano -de casi treinta años- ha participado en 77, marcando un total de 12 goles. A dos goles por temporada. Hay que tener en cuenta que lleva jugados una media de unos quince minutos por partido. Así no puede demostrar su talento, porque Mariano tiene que ser bueno, muy bueno, si no, no llevaría seis años en el Real Madrid (cinco de ellos, seguidos). Es más, pocos jugadores del planeta llevan ganados doce títulos del más alto nivel.
Hay datos de futbolistas poco conocidos que atesoran títulos ganados con poca aportación por parte de ellos (si no contamos los entrenamientos y los minutos pasados en la grada o en el banquillo).
Douglas (creo que era lateral derecho) es uno de ellos. En dos temporadas en el Barsa jugó ocho partidos y ganó ocho títulos entre Liga, Copa y demás. Vermaelen también con el Barsa, obtuvo ocho galardones, aunque este necesitó más años, cinco, en los que participó en setenta y tres partidos. Si bien el récord lo tiene otro futbolista del Barsa, el portero Pinto (eterno suplente de Víctor Valdés) que en ocho temporadas, ganó dieciséis (16) títulos, jugando solo noventa partidos.
Todas estas personas han conseguido un currículum impresionante gracias a su esfuerzo (no lo niego), pero sobre todo al de sus compañeros (que jugaron más y metieron más goles) que son los que aportaron el peso y el talento necesario para poner en valor sus méritos.
En un giro argumental inesperado que no sé si engarza bien con la historia de Mariano, Pinto y demás, me toca hacer un poco (un poco no, bastante) de demagogia. He de matizar que me atrevo con esto porque no pertenezco ni estoy afiliado a partido político, sindicato o asociación alguno (bueno, sí, solo a a una, a la Peña Athletic Club de Bilbao de Mérida desde casi su fundación en 1984).
Resumo para no irme por las ramas con ejemplos que no sé si vienen a cuento: cuando unos sindicalistas (de UGT, CCOO, CSIF, CNT, CGT…) hacen huelga reivindicando yo qué sé, por ejemplo, jubilación a los 60 años con 35 años cotizados, si lo consiguen no solo los sindicalistas que cumplen esos requisitos podrán jubilarse a los 60 años sino todas las personas que los cumplan (y quieran, claro). Da igual que tu partido político o tu jefe esté en contra de tal medida. Hasta tu propio jefe se podría jubilar a los 60 (si quiere, insisto).
Es más. Da igual que hayas estado en el banquillo o en la grada o en tu casa viendo Telecinco o fútbol mientras los sindicalistas (o reivindicadores ya sean médicos, enfermeros, empleadas de Inditex, maestros, funcionarios de Justicia…) salen a la calle a reivindicar algo que interesa (a lo mejor estás en contra del aborto o de la eutanasia, pero te quieres jubilar a los 60 o viceversa). Aunque ni te muevas de casa ese día, lo que se consiga con esa “movilización”, lo conseguirás tú también.
Aunque no juegues ni un solo minuto, vas a conseguir los mismos títulos que los que han estado con banderas y pegatinas (o sin ellas) por la calle, lloviendo, haciendo sol, (todo esto lo digo sentado tan tranquilo, en mi casa), escoltado por las fuerzas del orden (que, por supuesto, está haciendo su trabajo, no hace falta decirlo). Y hasta puedes estar orgulloso de lo conseguido.
Para acabar sigo con la demagogia. Sí: puedes estar orgulloso de los títulos conseguidos (Mariano tiene doce y supongo que lo estará, yo lo estaría) aunque sea gracias a otros y hasta puedes relacionar en las redes sociales la palabra “sindicalistas” con “a las mariscadas” (ya dije al principio que todos los colectivos tienen suficientes argumentos para defenderse solos, pero ya que me he metido en este berenjenal, continúo), como acabo de leer ahora en internet, pero son argumentos muy viejos y pobres sobre todo viniendo de trabajadores o de parados (como es el caso de a quien se lo he leído) pero nuestra vida (sí, y la de ellos también, claro) es mejor gracias a las huelgas y manifestaciones de otros. Da igual que tu papel haya sido inexistente o secundario como el de Mariano, Douglas, Vermaelen o de Pinto. Allá la ética y moral de cada cual ¿no?
Nota final que es un medio trabalenguas: proteger lo obvio sin pedir nada a cambio es lo que tiene, que no parece de este mundo y encima, ya no es trending topic.
Fin.












